jueves, 29 de mayo de 2008

Laws of Form (G. S. Brown)

[Extraído de G. S. Brown, Laws of form, George Allen and Unwin LTD, Londres, 1969, págs. 104-105]

“Vamos a considerar, por un momento, el mundo tal como lo describe el físico. Consiste en un número de partículas fundamentales las cuales, lanzadas a través de su propio espacio, aparecen como ondas, y están dotadas, de la misma estructura laminada como perlas o cebollas, y otras ondas llamadas electromagnéticas que es conveniente considerar, según la norma de Occam, como viajando a través del espacio a velocidad constante, todas éstas parecen estar unidas entre sí por ciertas leyes naturales que indican la forma de su relación.

Ahora bien, el propio físico, que describe todo esto, según su punto de vista, está construido él mismo de igual manera. Es, dicho en forma breve, una conglomeración de partículas que describe, ni más ni menos, vinculadas entre sí y regidas por las mismas leyes generales que él mismo ha conseguido encontrar y definir.

Por consiguiente, no podemos escapar del hecho de que el mundo que conocemos está construido en orden (y por tanto el ser capaz) de verse a sí mismo.

Esto es increíble.

No tanto por lo que se ve, que ya de por sí puede parecer demasiado fantástico, sino en lo que respecta al hecho de que sea capaz de ver.

Pero, en orden a conseguirlo, evidentemente, debe primero dividirse a sí mismo en por lo menos un estado que ve y por lo menos otro estado que es visto. En dicha condición desunida y mutilada lo que ve es sólo parcialmente sí mismo. Podemos señalar que el mundo es indudablemente sí mismo (es decir, es indistinto de sí mismo) pero, en un intento de verse a sí mismo como un objeto, debe inexorablemente soportar una distinción de sí mismo y por lo tanto falso consigo mismo. En esta condición siempre se eludirá parcialmente a sí mismo”

No hay comentarios: